El descaro

. viernes, 3 de agosto de 2007
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El descaro


¿Defiendes tu derecho a expresarte según eres y sientes hoy? Que el temor a no gustar o a no cumplir con las normas no te convierta en una oveja más del rebaño.


¿Cómo eres en este momento concreto de tu vida? ¿Qué es lo que necesitas expresar con más in­tensidad? ¿Quizá sientes la rebeldía de la ado­lescencia, la fuerza vital de la madurez, la ne­cesidad de ser único, de marcar tus límites, de dejar claros tus gustos y tendencias? El descaro te permite disfrutar la vida a tu ma­nera, sin miedo a ser juzgado, por eso se lo solemos atribuir a la juventud. Sin embargo, ¿quién no necesita mostrarse sin camuflajes de vez en cuando? Tener descaro y buen humor es signo de disposición para encontrar la me­jor manera de vivir, y nos ayuda a dedicarnos más en serio a nuestro cultivo personal.

El descaro en los jovenes


¡Más espontaneidad!

Ser saludablemente descarado no es fácil. Pe­sa más el hábito de postergar nuestros gustos y apetencias. Esta falta de interés propio nos lle­va a ocultarnos, a dejar de mostrarnos ante los demás, a disimular, a adoptar máscaras...


¿Cuándo vas a atreverte a mostrarte como eres? Hazlo cuanto antes porque, como pro­clama un sabio proverbio inglés, "la persona que no comete nunca una tontería, nunca hará nada interesante".


¿Te importa el qué dirán?

El temor al "qué dirán" es una de las barreras que más frecuentemente no encontramos en el camino de la superación personal. Y de las más difíciles de pasar.


Existen casi tantos puntos de vista como per­sonas y, sin embargo, somos capaces de olvidar­nos de nuestras apetencias interiores para satis­facer las del exterior. Esta actitud, mal tildada de altruista, supone una negación personal, y ter­mina provocando enfado y rabia interior.


Dedícate a cubrir tus propias necesidades, tú no eres el responsable de que tu amigo esté contento contigo porque tienes una buena si­tuación social o el novio que le parece mejor a él, por ejemplo.


Disfruta de ti mismo

Si un familiar o un amigo te pidiera diez mi­nutos diarios de tu tiempo, casi de seguro que no dudarías en concedérselos. ¿Por qué no te­ner la misma atención y cuidado con nosotros mismos? ¿Por qué nos cuesta tanto vernos y sentirnos como lo que somos: una persona im­portante? ¿Será que no nos valoramos ni que­remos? Disfruta tu cuerpo y lo que te apetece hacer con él: vístete como te apetezca, concé­dete caprichos de vez en cuando, quiérete, no te obligues y no te sometas a cánones que te es­tropean la autoestima... Tu cuerpo es tuyo, así que no le temas, ni a lo que otros piensan de él... Es el mejor instrumento que jamás tendrás pa­ra ser feliz.


Si no nos atrevemos a sentirnos sensuales, si no nos animamos a soltarnos con desparpajo y de­jarnos llevar, nunca disfrutaremos plenamen­te de nuestras posibilidades de bienestar.


Sí a la independencia: estoy descaradamente sola

"Vivir sola es como estar en una fiesta don­de nadie te hace caso".Tras esta contundente frase de Marilyn Monroe, uno puede echarse a llorar o pensar que, cuando en una fiesta na­die nos hace caso, lo que tenemos que hacer es sacar nuestos mejores encantos y solucionarlo. ¡Faltaría más!


Y si estas solo, tampoco es tan grave: lo mejor será que dejes a un lado el miedo a mirar den­tro, y afrontes tu necesidad de saber cómo eres: tus ilusiones y ambiciones, tus limitaciones y miedos, quién quieres ser, cómo te ven los de­más, cómo te ves tú en soledad... ¿Y cómo se hace eso? Pues estando muy aten­to a los falsos prejuicios sobre la soltería y la soledad. Por eso apoyamos lo que dice María Paz Alemparte, 27 años, gerente de un restau­rante: "Ser soltera significa pensar en mí, ser li­bre para hacer lo que quiero, lo que me gusta, incluso para equivocarme y volver a empezar. Ser responsable de mí misma. Lo bueno de no tener compromisos es la independencia que se logra. En ese sentido, estoy en una etapa de crecimiento. Por ahora, vivo la alegría que me genera mi trabajo. Ser soltera en estas circuns­tancias es un estado que quiero disfrutar plena­mente, con el descaro de saber lo que quiero".


Decir no con desparpajo

Si eres de las personas que tienen una elevada necesidad de aprobación, probablemente digas sí a todas las peticiones que te hacen. Esto pue­de disminuir tu autovaloración. Limita el número de compromisos que con­traes. Empieza por comprometerte sólo si estás seguro de que estás en condiciones de cumplir, estás dispuesta a hacer el esfuerzo para cumplir y realmente quieres cumplir. Si no, declina ama­blemente la invitación, e incluso explica since­ramente por qué lo haces. Adopta una actitud positiva: ropa atractiva y cómoda —y no la que mandan los cánones—, detalles que te hagan sentir especial, palabras que expresen lo que quieres y no lo que no quieres, es decir, empieza a ser tú mismo.

1 comentarios:

Axel Martínez dijo...

Sabias palabras mi estimad@!